jueves, 19 de noviembre de 2009

César Cabello

César Cabello (Santiago, 1976). Cursó estudios de periodismo e historia en la Universidad de La Frontera, Temuco. Ha publicado Las Edades del Laberinto (Ed. Piedra de Sol, 2008). Su trabajo literario ha sido incluido en las antologías Los Cantos Ocultos, antología de la poesía indígena Latinoamérica (Ed. Lom, 2009), Epew-Fábula. Nuevo imaginario visual de la poesía mapuche contemporánea (Ed. Piedra de Sol, 2008), La Memoria Iluminada: poesía mapuche contemporánea (Ed. CEDMA, España, 2007), entre otras.




LEY DE ISMAEL




1. Nunca he creído en el amor de las esposas

ni en el canto pensativo de las águilas del monte

Cifar / me dices / Ismael

T

u copa es la medida del aire y la alabanza

la piedra que sostiene

el fuego de mis dioses

¡Pamplinas! Te respondo

La tierra es mi camino y el linaje de tu muerte.


2. Oh! Ismael / cuántos hijos arrojados a las aguas

cuántas voces reunidas en el trueno

Me pesan la sangre y los intestinos

Y un indio que regresa por mi sombra

y sus manzanas

Ya me he vuelto viejo / Ismael

las horas se me caen

como piedras o mis dientes

Ven acá y dame esas muletas

A

palos sacaré la llama del espíritu

A

palos limpiaremos al dios de tu cabeza.


3. ¡Aléjate! / Cifar

me gritan los espejos y las madres obedientes

Nadie ha curado la fiebre de los niños

y la noche es el espíritu

que trae a los enfermos

Sabemos que tus libros aparecen

a las bestias

La chusma está endiablada / me río

su dios no les provee

de sangre ni alimento

¡Púdranse! / escarabajos de las sombras

¡Muéranse! / famélicos becerros

De nada servirán sus coronas y sus lanzas

De nada servirá la cruz sobre mi cuerpo.





EL BAUTISMO


1. Hay caballos solos

y hay hembras de caballos desaparecidos

Hay familias negras y feroces

que hablan de sus cartas

y las muertes del ganado

Y hay el hijo único

Un pequeño dictador

colgando

en mis testículos

Entonces todo se ilumina con una gran res asada

Y el eunuco llamado “La Ilusión”

nos muestra las encías

y el castigo de sus dientes

Porque así le estaba escrito / porque así le fue dispuesto/ el dios entre sus labios.


2. La palabra es un espíritu de aire y de justicia

un endeble traficante

en las camas de la muerte

A ella le entregamos éstas crías desnutridas

A cambio recibimos el Libro de los Hombres.


3. Algún día escribiré en las sombras y en altura

y seré una voz de hembra y un caballo

recostado sobre el pasto

Y tendré una verga grande

como un dios de generosos pensamientos

¡Arrepiéntanse! / ovejas de la devoción

que en sus letras caerá

el espíritu

de las carnicerías

Afiebrados pordioseros

hablarán sobre las rosas y el milagro de los dientes

¡Mastiquemos juntos! / la Palabra del Señor

¡Tú! / que estás así como rumiando

hablándole en silencio a las estatuas en las noches

Por qué niegas este canto colectivo

Por qué sospechas de mis obras sin talento

Si por ti / hemos celebrado en estas fiestas

Para ti / hemos escogido un nuevo nombre:

Soledad / Soledad

la de pozos encantados.




LA CONFESIÓN



Yo soy la Confesión

la más fiel enamorada de los gatos y los muertos

Esa hija que respeta las sonajas en los bosques

Aunque a veces quisiera

decirles la verdad:

Y hablarles del destino / inquieto / de los húngaros

de sus crías enterradas en cruces de montaña

A veces quisiera mostrarles

los lugares

precisos

de su defunción

Pero no puedo ser perversa

ni hablarles de los símbolos

ni de estacas en los dientes

Porque todo huele a carne y a caballo repatriado

Y las Yalas me despiertan el apetito del espíritu

Como un viejo lobo blanco

bajo a las tinieblas y traigo a mis mujeres

Y las huelo / y las quiero

porque aquí no hubo hombre que las llevara por la tierra.




VIAJE AL RÍO DE LAS SOMBRAS



Estoy hablando negro / estoy perdiendo los dientes

eso me pasa por meterme con los sueños y las tablas

Aunque usted no crea –padrecito-

aquí suceden estas cosas:

Y

hube de cantarles el destino de los símbolos

de ríos enterrados por espíritus de muerte

Un jaguar herido me andaba en los amores

como el dios que se obscurece

y orina

sobre el agua

Y

o no quiero ser / el barquero de las sombras

Las huesas alumbradas

por feroces enemigos

Denme dos pistolas y la pata de un conejo

Mis velas encendidas

a caballo y devoción

Así se arreglan estas cosas –padrecito-

perdone que le arruine el mármol de sus fiestas.



del libro LAS EDADES DEL LABERINTO (2008)

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