martes, 17 de noviembre de 2009

Luis Alberto Ambroggio

Luis Alberto Ambroggio (Córdoba, 1945). Miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Desde 1967 reside en los Estados Unidos (Washington DC). Estudió Filosofía y Letras, además de Ciencias Sociales y Económicas. Ha escrito los libros de poesía La desnudez del asombro (2008), Cuando el amor se escribe con alba (2006), Los tres esposos de la noche (2005), Laberintos de humo (2005), El testigo se desnuda (2002), Por si amanece… Cantos de guerra (1997), Los habitantes del poeta (1997), Poemas desterrados (1995), Oda ensimismada (1994), Hombre del aire (1992) y Poe-mas de Amor y Vida (1987).






PREOCUPACIONES DE ÚLTIMO MOMENTO

Recordando a Nicanor Parra



No sé si tendré tiempo de despedirme de los gorriones.

No sé cuál de los versos será el heraldo de mis pestañas.

Tampoco sé si el color de mi corbata hará juego con la

palidez.

Temo que mi silencio sea malinterpretado,

que se pudra ya del todo hasta mi duende

y las alas de mi polvo vuelen sin nombre.

No sé, por ejemplo, qué papeles dejarle al olvido

y si a mis vecinas las rocas les interese.

No puedo garantizar que supure dignidad,

mientras hable, mi epitafio terco.

Ilusamente lo compuse en una calle poco iluminada.

Al fin, la eternidad me poseerá desnudo...

Y a Marilyn también.



de EL TESTIGO SE DESNUDA (2002)





OTREDAD



No cito a nadie sino a mí mismo

Luis Alberto, por decir alguien, es un hombre errante

con ojos postizos.

Cuando hace el amor ve nubes de zafiro, estrellas o cenizas,

pero no se muere del todo.

Como Sócrates cuanto más dice menos conoce el laberinto

de sus cifras.

Grandísima minucia

perdido en su enigma

lo deletrea con las vísceras que balbucean a los cuatro

puntos cardinales.

Respira mágicamente un aire efímero

con todas las contaminaciones habidas y por haber.

Enceguecido desde joven por un relámpago inconcluso

juega con todo

inclusive con la Academia de la Lengua

que utiliza de una forma desaforada,

hasta cuando besa las erratas, los claveles utópicos, el

fondo de las cosas.

Vive del status quo dado vuelta, como si la luz fuera noche

y viceversa.

Trabaja componiendo los espejos rotos por filósofos y

poetas

para intentar peinarse hasta el olvido.

Barre a diario las sombras, el más leve secreto, las lluvias

tardías.

Desde la lozana fidelidad de sus raíces

desteje voces y apellidos

mientras le da de comer migas de sol a las lágrimas del

tiempo.

Tiene un cuerpo, mezcla de rúbricas y venas, que aúllan

al silencio.

Luis Alberto entra y sale, tratando de escaparse de sí

mismo,

de la soledad nómada del inútil vocerío,

del conjuro de sueños atascados,

en una epifanía negra

en donde se encuentra con el otro Luis Alberto, ese alguien

que es el hombre errante

en el extraño texto de la vida,

recién leído.


Washington, D.C. 2002





PAISAJES DE USA


Si cada ladrillo hablara;

Si cada puente hablara;

Si hablaran los parques, las plantas, las flores;

Si cada trozo de pavimento hablara,

Hablarían en Español.

Si las torres, los techos,

Los aires acondicionados hablaran;

Si hablaran las iglesias, los aeropuertos, las fábricas,

Hablarían en Español.

Si los sudores florecieran con un nombre,

se llamarían Sánchez, González,

García, Rodríguez o Peña.

Pero no pueden hablar.

Son piedras, manos, obras, cicatrices,

Que por ahora callan.



de LABERINTOS DE HUMO (2005)




MARILYN MONROE

Lo que importa es el lunar

y el ventilador que subía su falda,

acaso el perfil fotogénico de su silueta,

el rojo de los labios y las flores

que Joe DiMaggio enviaba

al mármol de Beverly Hill,

en su pared del cementerio,

religiosamente, cada año.

Sólo le basta una rosa

a la mirada del cielo

en las pupilas de una cárcel indecisa.





DISTANCIA DE PAPEL



¿Cantaría el poeta sin la angustia del tiempo?

Antonio Machado

Se apresuran los eventos,

pantallazos en un viaje a 300 kilómetros por hora,

y el futuro pasa por debajo de los pies.

La agenda, mi vieja agenda,

se está poblando de muertos.

Los ojos van enturbiando mis iniciales;

las fotos tienen palidez de losa.

La ciudad amanece

y se cansa en las caras.

Me sobrecoge el placer de visitar a Poe

en su tumba urbana de Baltimore.

El río desnudo ya casi estanque y violeta.

Mi amante, una flor cansada

de tanta primavera y verano.

El argumento del tiempo

es un argumento desesperado.



de LA DESNUDEZ DEL ASOMBRO (2008)





RESABIO



No has muerto.

Retorno niño de tu sangre

gotas de una palabra inquieta

Devoras con el ojo

que no envejece

las historias

la compasión inútil

la corrupta ocupación

de las monedas,

la culpa inmune del barniz.

¿Dónde está tu madre?

El beso del idioma,

tu tribu,

esa falda de cenizas,

atormentan

la luz inicial

de tus pies ariscos.

Vives en las alas

de la escritura

la dicha desnuda

de un juego.



del libro inédito LOS AZAHARES DE LA MEMORIA

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